Sostenibilidad

Reciclar aluminio ahorra hasta un 95% de la energía necesaria para producirlo desde materias primas

El aluminio es uno de los materiales más sostenibles del planeta gracias a su durabilidad, ligereza y reciclabilidad. Puede reciclarse indefinidamente sin perder calidad, lo que reduce significativamente el consumo de energía y la emisión de gases contaminantes.

Además, el aluminio es altamente valorado en sectores como la construcción, la
automoción y el embalaje por su capacidad de aligerar estructuras, mejorar la eficiencia energética y reducir el impacto ambiental a lo largo de su ciclo de vida.

La extracción primaria de aluminio (a partir de bauxita) es intensiva en energía y por eso, maximizar su reciclaje es clave para fomentar la sostenibilidad y la economía circular.

Infinitamente Reciclable

Una de las cualidades más poderosas del aluminio es su capacidad para ser reciclado infinitas veces sin perder sus propiedades originales. El aluminio laminado mantiene su calidad en cada ciclo, lo que lo convierte en una solución extraordinaria para reducir residuos y dependencia de recursos vírgenes.

El 75% del aluminio producido en los últimos 100 años sigue en uso. Cada tonelada de aluminio reciclado equivale a más de 9 toneladas de emisiones evitadas respecto al aluminio primario. Un ahorro real y tangible para el planeta.

Impulsa la Economía Circular

El aluminio encaja perfectamente en un modelo de Economía Circular, donde nada se desperdicia y todo se recicla convirtiendo los residuos en nuevos recursos.

Se reduce la extracción de materias primas.

01 Se reduce

Se minimiza la generación de residuos industriales.

02 Se minimiza

Se optimiza el uso de energía y agua en procesos de refabricación.

03 Se optimiza
Esto no solo mejora el impacto ambiental, sino que también aumenta la competitividad de las empresas que lo integran en sus estrategias.

Reduce el Impacto Ambiental

El proceso de fabricación y uso del aluminio laminado permite una optimización energética a lo largo de toda la cadena de valor. Desde su ligereza, que reduce el coste energético en el transporte, hasta su capacidad para mejorar el aislamiento térmico en edificios, el aluminio ayuda a disminuir la huella de carbono de los productos y sectores donde se integra.

Proceso de fabricación

El aluminio secundario consume un 95% menos energía frente a la producción de aluminio primario. Esto supone una reducción del 45% de emisiones de CO2 a la atmósfera en la obtención de las materias primas.

Transporte

Cada kilo de aluminio sustituye 2 kg de acero, reduciendo significativamente el peso de los vehículos y, con ello, el consumo de combustible y las emisiones.

Contrucción

Mejora la eficiencia energética de los edificios al reducir el gasto en climatización, gracias a su capacidad de aislamiento.

Envases

Su ligereza y facilidad de transporte contribuyen a cadenas logísticas más sostenibles.